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Universitarios noctámbulos

Publicado el:: 09-05-2018

En este artículo, profundizamos los pros y contras de estudiar por la noche

Universitarios noctámbulos
Pasar toda la noches estudiando es un hábito común entre estudiantes universitarios. A veces es el poco tiempo que queda después de dedicarle tiempo al estudio o de cumplir con otras obligaciones, como ir a clase y largas jornadas de trabajo. Otras veces es por elección, a algunos la noche les trae la tranquilidad e inspiración que no encuentran en otro momento del día.

Existen numerosas investigaciones que afirman que los universitarios que estudian de noche suelen tener peores resultados académicos que los que lo hacen durante el día, en particular por la mañana. De todas maneras, hay noctámbulos felices con su reloj biológico, dispuestos a desafiar a esta estadística.

Algunas personas consideran que su rendimiento es mayor por la noche. Sostienen que les es más fácil concentrarse cuando todos duermen, cuando no hay ruidos, distracciones o la tentación de hacer otra actividad. De noche no hay interrupciones porque suene el teléfono, llegue un mail y, sobre todo, hay menos actividad en las redes sociales.

Cuando además entra en juego la creatividad muchas personas se sienten más inspiradas por la noche. Este hábito predomina cuando se trata de música, escritura, pintura, dibujo.

Pero…
La realidad es que las personas estamos preparadas biológicamente para dormir por la noche, y cuando se acerca el final del día el cuerpo disminuye su nivel de actividad y se prepara para descansar. Sin embargo, hay personas que ya tienen el hábito incorporado y se acostumbran a vivir “al revés” que el resto.

Los problemas aparecen cuando no es posible compensar las horas de estudio sacrificadas para estudiar de noche en otro momento del día. Muchos suelen recurrir a bebidas con alto contenido de cafeína para mantenerse despiertos. Permiten estudiar un poco más, pero en definitiva el cuerpo sigue necesitando descansar. Lo que logran es dar la falsa sensación de que nuestro rendimiento está al máximo aunque no sea realmente así.

Si nuestro desempeño es mayor por la noche, es comprensible. La clave es encontrar un equilibrio entre las horas de sueño y de estudio necesarias, evitar sacrificar tiempo de descanso, porque en definitiva se traducirá en peores resultados académicos.